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Tus vídeos arrasan en TikTok.

  • Candela Tomás
  • 30 abr
  • 3 min de lectura

Tus ventas, no tanto.


La paradoja del engagement útil: por qué el contenido que más gusta es, a menudo, el que menos vende.


Imagina la escena. El community manager de un supermercado publica un sketch. Dos frutas discuten. Ochenta mil likes. Tres mil comentarios. Ciento veinte mil reproducciones en dieciocho horas.


Y al día siguiente, en el pasillo de frutas de ese mismo supermercado, el cliente coge la bolsa de manzanas de marca blanca. La de siempre. La más barata.


Nadie en marketing habla de esta escena. Todos hablan de los ochenta mil likes.


"Las frutinovelas son excelente contenido. Pero a menudo son pésimo marketing."

La métrica del bufón


Hay una trampa en la que caen marcas de todos los tamaños: confundir entretenimiento con persuasión. Los sketches de supermercado —las frutas con personalidad, los dramas de oficina en el pasillo, los empleados bailando— generan lo que podríamos llamar la métrica del bufón: diviertes a la audiencia, pero no la convences de tu propuesta de valor.


El usuario sigue la cuenta como si fuera un canal de comedia. Y cuando llega al lineal, su cerebro no recuerda el chiste del community manager. Recuerda que la pasta de marca blanca cuesta 0,60€ menos.


No es que el contenido sea malo. Es que está haciendo el trabajo equivocado.


No todo el engagement vale lo mismo


Si cruzamos el tipo de contenido con su efecto real sobre la intención de compra, el cuadro es bastante incómodo:


TIPO DE CONTENIDO

PARA QUÉ SIRVE DE VERDAD

EFECTO EN VENTAS

Frutinovelas / sketches

Viralidad y alcance orgánico

Bajo — genera "cariño", no "compra"

Demo de producto / calidad

Justificar el precio superior

Alto — ataca la barrera del ahorro

Transparencia de origen

Diferenciación frente a MDD

Medio/alto — construye valor percibido


Por qué Lidl puede permitírselo y tú no


Aquí viene la parte que nadie quiere escuchar. Lidl no necesita convencerte de que sus productos son los mejores del mundo. Ha convertido sus tiendas en destinos. Las frutinovelas, los sketches, el humor de comunidad — todo eso refuerza el tráfico hacia su ecosistema, donde el 70% de lo que ves es su propia Marca De Distribuidor.


La estrategia tiene todo el sentido para ellos. Para una marca fabricante —Danone, Nestlé, P&G, o cualquier PYME con producto propio— copiar ese estilo sin tener ese contexto es casi un suicidio. Y lo es por dos razones muy concretas:


  • No son dueños del lineal. Si me haces reír en TikTok pero en el supermercado no te encuentro o eres demasiado caro, mi risa se queda en el sofá y mi mano coge la marca blanca.


  • Dilución de autoridad. Un fabricante de tecnología alimentaria pierde credibilidad si dedica todo su contenido a sketches. La expertise es su diferencial; el humor, su decoración. En el mejor de los casos.


Humanizar la marca está bien. Solo humanizar, no.


Se habla mucho de "humanizar la marca" como si fuera la solución universal. En el sector de gran consumo, la humanización tiene un límite de utilidad muy preciso: el momento en que deja de conectar emocionalmente y empieza a sustituir al argumento de compra.


Si conectas con el consumidor pero no le das razones concretas para pagar más, solo has construido una marca blanca con mejor sentido del humor. La humanización sin valor transaccional es filantropía publicitaria. Entretenimiento que no paga facturas.


"Si la gente se ríe con tus vídeos pero llena el carrito con la marca del distribuidor, no tienes una comunidad. Tienes una audiencia de televisión que no paga suscripción."


El marketing moderno tiene hipermetropía


Mira muy bien a lo lejos — tendencias, algoritmos, viralidad, engagement rate — pero ha perdido de vista lo que ocurre a un metro de distancia: la mano del cliente eligiendo el producto más barato.


El consumidor no es infiel. Es pragmático. Sigue tus cuentas, se ríe con tus vídeos y luego toma la decisión más racional posible en el contexto en que está: el lineal, con precios a la vista y ningún community manager presente para hacer el chiste.


Si la creatividad no construye valor transaccional, es entretenimiento patrocinado. Y el entretenimiento gratuito, por definición, no genera retorno.


Antes de aprobar el próximo sketch, hazte una pregunta: ¿este contenido le da al consumidor una razón para pagar más, o solo una razón para seguirme?


Si es lo segundo, tienes entretenimiento. No marketing. Y la diferencia, en el pasillo del supermercado, se mide en euros.

 
 
 

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